Algunas especulaciones puntuales sobre la constituyente

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Por Emanuel Mosquera y Juan Briceño

Cabe acotar que, como claro está en el título, estoy especulando, pero no por hacer guerrilla comunicacional ni por dármelas de sabiondo, que nunca me han quedado bien los cuatro ojos, sino porque vengo pensando hace un par de días en tres o cuatro cosas que quizá sería de interés al hablar sobre la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

En primer lugar: son 6.120 candidatos que se disputan 545 puestos, y hay que verle la cara a lo que son 6.120 candidatos (aproximadamente 11 candidatos por escaño). La cifra no es cualquier vaina. Por ejemplo, necesitas 191 camioneticas de 32 puestos para llevarlos, camioneticas que, claro está, puedes rebajar a 122 si montas a algunos candidatos en el pasillo.

Me cuenta el camarada Emanuel, quien por cierto tiene un artículo buenísimo sobre La constituyente petrolera, que para la constituyente del 99 eran 1171 candidatos que se disputaban 131 puestos, lo que me habla de unas proporciones parecidas: casi 10 candidatos por cargo (si hacemos una división simple, ¿no?).

Cabe una diferencia: Uno de los dos grandes polos políticos del país no está participando en la contienda electoral, lo que habla de 11 candidatos de un mismo partido por escaño, y uno que otro aventurero independiente. Ahora, ¿por qué pasa ésto? O, para ponerlo en términos llanos y coloquiales: ¿Qué vaina es la que está pasando aquí?

Pues fíjense, yo no soy un experto en guachafa, pero creo que la cosa va más o menos así: Maduro, en primer lugar, necesita votos; y en segundo lugar, necesita controlar un descontento importante que es fácil presumir en las bases del Psuv y del GPP dado a la actual crisis, la más grave que han tenido este partido y este macropartido en su corta (aunque parezca eterna) historia.

En ese sentido, ¿qué haría yo? Abrir cancha y aceitar la maquinaria. Y la ANC es la herramienta perfecta para que esa gente que ya estaba con un pie fuera del barco se vuelva a sumar al proceso revolucionario. ¿Por qué? Bueno, hay más de 6 mil personas a las que se les prometió que pueden llegar a un cargo, con la condición de que traigan más votos que los otros 10 que se disputan por el mismo puesto. Eso significa que de esas 6 mil personas, de las cuales podemos asumir que al menos 5 mil nunca habían alcanzado un grado de representación importante en la política nacional, se les está prometiendo lo mejor que se puede prometer en este país: Incluirlos en el chanchullo.  En ese sentido, yo como GPP le ando abriendo cancha a 6 mil personas que están aspirando por primera vez a un cargo serio dentro del proceso revolucionario.

Además, y al mismo tiempo, estoy aceitando la maquinaria de mi partido, pues pongo a miles de personas a moverse por buscar votos, una cifra excepcional y más si vemos que estas personas podrían moverse como locos y aceitar sus propias maquinarias para lograr el 4×4 y el 1×10. Aquí lo explica Emanuel:

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¿Con qué se come eso del 4×4 y el 1×10?

El famoso 4×4 implica movilizar a todo el que está metido en la guachafa. Desde los CLAP, las UBCh, los brigadistas del Movimiento Somos Venezuela y los integrantes del Congreso de la Patria. Esos 4 grandes grupos tendrán que movilizarse articuladamente para generar el otro 4 multiplicador. 

En el caso de las Ubch, nos traen el sempiterno “1×10” con esteroides (1x10x10x10), es decir cada Jefe de Ubch deberá conseguir en promedio unos 1.000 votos.  Los Jefes de Calle de los Clap deberán llevar a sus 30 familias en sus listas (¿Ya sabe porqué no le ha llegado la caja todavía?) y asegurar que cada miembro logre invitar a votar a dos más. Los brigadistas del Movimiento Somos Venezuela deben tocar a 20 jefes de familias adscritas al Carnet de la Patria y que a su vez cada uno lleve a dos más. Por si el enredo no pareciera ser suficiente, los miembros del Congreso de la Patria deberán movilizar a 10 votantes y cada uno de ellos debe, a su vez, llevar a otros 10 más.

Lo anterior es sólo para tener una somera idea de la maquinaria que el chavismo puede activar, y va a activar, este domingo. Lo que no quiere decir que resulte, pero plantea un análisis muy riguroso desde el punto de vista táctico. Además de esto, agrega Emanuel lo siguiente:

¿Es la ANC una suerte de primarias del Psuv? Las últimas primarias del Psuv fueron para la escogencia de los candidatos que iban para la “moribunda” AN de 2015. En aquella ocasión, el chavismo movilizó a 3.162.400 personas para escoger a los candidatos del Psuv con miras las elecciones legislativas. Digo que esta elección a la ANC será una suerte de primarias del Psuv porque básicamente más del 95% de los votos los va a movilizar el Psuv y es para escoger de esos 6.120 postulantes a los 545 constituyentes. Muy similar a las primarias de 2015, sólo que con una pequeña pero importante diferencia: esta vez la oposición no va a participar en la disputa de los 545 curules.

-Lea también: La constituyente petrolera

Podemos asumir también que estas elecciones representan para el GPP algo mucho más grande que las primarias de la AN del 2015, y que buscarán movilizar muchos más votos. Algo está claro: Hay maquinaria y postulados qué te c*gas, pero también es claro que un altísimo porcentaje de la población rechaza la ANC. Descontento que para principios de este mes llegaba a 80%, según Datanálisis.

Si partimos de la premisa de que son 20 millones de electores inscritos en el registro electoral (para redondear los 19.805.002), y de que hay un 80% de rechazo en ese universo (cifra que es posible sea mayor en la actualidad), estamos hablando de que del registro electoral al menos 16 millones electores rechazan estas elecciones, lo que deja un número de  4 millones que tiene para mover el chavismo.

Cifra que por cierto es bastante inferior a la de la consulta popular realizada por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) el pasado domingo 16 de julio, números que habría que analizar de manera distinta también.

Lo cierto es que no hay que subestimar la capacidad del GPP para movilizar votos, ni la importancia que estas elecciones tienen para ellos. Se deben esperar este domingo todo tipo de cosas, como las últimas acciones que ha tomado el CNE. Además, es de tomarse en cuenta que no habrá observación internacional ni testigos de mesa del ala opositora, lo que garantiza que el despelote sea mayor.

A esto se le sumarán las convocatorias a las protestas y el boicot que la MUD plantea ante estas elecciones por considerarlas una grave amenaza a su supervivencia política.

Más allá de eso, es importante tener en cuenta: El país no se acaba este domingo, y el lunes, con o sin constituyente, el conflicto político en el país probablemente escale y se radicalice.

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