Anteriormente en Venezuela

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Por Lorenzo Rodríguez

En primer lugar, quisiera destacar que las líneas que presento son parecidas a la opinión que puede tener un convive luego de un partido de béisbol. Claro, ese convive sabe lo suyo. Ahora bien, vamos a detenernos por un instante a pensar que el acontecer diario del venezolano se encuentra enmarcado en algo parecido a un capítulo de Game of Thrones, House of Cards o cualquier serie en la que habitual u ocasionalmente haya desnudos, muertos e intrigas políticas.

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Sin embargo, como todo buen episodio, este debe seguir un hilo narrativo. Durante la semana pasada los ejes temáticos de nuestro tortuoso programa llamado Venezuela fueron: Las elecciones regionales, la Asamblea Nacional Constituyente y el ajedrez político mundial. Por lo que sigue, cada uno de estos ejes serán distintos teatros de operaciones: electoral, político e internacional. Lo importante para entender los acontecimientos de cada uno de ellos es poder evaluar las cosas de forma similar a un juego, un diagrama de flujo o una telaraña.

Para nuestro primer teatro, utilizaremos el juego. Todo juego tiene reglas, participantes, condiciones y resultados. Se caracteriza por tener un tiempo, espacio, campo y orden determinado donde no se aceptan titubeos ni vacilaciones. Revisemos pues el juego donde oposición y gobierno prueban su suerte. Las reglas han sido dadas por la ANC, tomándose la potestad de decidir espacio y tiempo para la partida, colocando así las inscripciones para los pasados días 13 y 14 y la programación electoral para octubre, pero dejando a la constitución la escogencia del campo: electoral. Todo lo demás ha sido puesto como norma por uno de los participantes, desbalanceando en principio el juego.

Sin embargo, las acciones no se detienen aquí pues las condiciones de la contienda están siendo colocadas por actores externos, estableciendo normas de buena conducta que supeditan la acción política a lo que para ellos es bueno, bonito y barato. Suena lógico, me pago y me doy el vuelto. Aunque los resultados no sean conocidos, los actores se han ido perfilando a la perfección. Algunos como los celestes han decidido marcar distancia y no jugar, otros como algunos amarillos consideran que solo jugando se puede declarar la trampa, por su parte algunos azules y blancos no quieren soltar su turno al bate y, cómo no, los naranjas siempre intentando estar bien con Dios y con el Diablo.

Cada acción que suceda de ahora en adelante, absurda o sensata siempre irá enmarcada en ganar el juego, cuya recompensa son las gobernaciones. El chavismo ha movido en su turno y han movido con contundencia: inhabilitaciones, exiliados y apresados. Moldeando a su enemigo, se aseguran de escoger correctamente contra quienes se van a medir. Los favoritos han sido sometidos al grillete o el éxodo y los respetados han debido romper lazos para conservar algo de crédito político. Ahora mueve la oposición.

El teatro de operaciones políticas

Por otro lado, nuestro segundo teatro de operaciones es el político en su forma más cruda. No existen medias tintas en un poder soberano del calibre de la ANC. Por ende, para encuadrar todo esto utilizaremos el diagrama de flujo. Mediante esta herramienta las decisiones se toman en función de resultados probables o escenarios consiguientes de la toma de decisiones, habitualmente con dos vías a seguir: Sí y no.

Cuando uno se detiene a observar la actuación frecuente de la ANC pareciera que pensarán de la siguiente forma: ¿Podemos hacerlo? Sí ¿Hay consecuencias? Sí ¿Nos importan? No. Siendo apegado a la realidad, justamente de esa forma buscan comportarse pues su labor es esa: tomar decisiones que eleven los costos políticos, dificulten la acción de calle y neutralicen lo que una vez se llamó gobierno paralelo. La ANC no se ha dedicado todavía a refundar el Estado, están poniéndolo en cintura. La apoteosis del Defensor del Pueblo en Fiscal General mientras conserva su viejo cargo lo convirtió en el inquisidor personal de la administración actual. Sí, el papá de los helados.
Cada acción que se tome desde este plano tiene un solo objetivo: Asegurar el poder. Por minúscula que sea la decisión ya el andamiaje ha sido elaborado pues la cárcel ha sido declarada para los insurrectos y violentos junto a la sentencia: Poderes Públicos deberán subordinarse a la ANC.

El teatro de operaciones internacional

No obstante, no todo son rosas para el gobierno pues en el plano internacional no han hecho otra cosa que perder terreno de forma inversamente proporcional a los espacios que van dominando en el interior del país. En efecto, 40 países han declarado que no reconocerán a la ANC y 17 países americanos declararon a través de sus cancilleres la nulidad de cualquier acto emitido por el ente y suscribieron su apoyo a la Asamblea Nacional.

En consecuencia, el teatro de operaciones internacional se percibe cada vez más determinante, con declaraciones osadas de parte de algunos mandatarios y verborragias chovinistas del lado de los nuestros. A fin de cuentas, todo es un efecto mediático más que nada. A nivel discursivo nada vende más como declararse defensor y gendarme de la libertad o por supuesto victimizarse para luego recurrir a la clásica y trillada defensa de la patria. La diplomacia, similar a una telaraña es una enmarañada red tejida por un soquete.

Hilos tan finos como un cabello juegan la labor de actuar como un tenebroso subeibaja donde las concesiones, negociaciones y presiones deben ser la norma. Un tira y encoje. No obstante, quizás es esa la mejor arma que se dispone actualmente. Sanciones económicas, personales, judiciales y políticas aíslan a los actores que las reciben, pero a su vez los vuelven más imprudentes. El desespero ocasiona pasos en falso, y es allí donde se debe consolidar la acción. Errores, todo se sustenta en errores.

De algo puede estar seguro, a nivel internacional la ANC ha sido un garrafal error, por otra parte, en el interior del país, eso todavía está por verse. Queda esperar el próximo capítulo de nuestra historia.

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