Héroes del 41: Una página dorada del béisbol venezolano

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Por Alejandro Díaz

Los héroes de 1941 se convirtieron en un hito que jamás dejará de resonar en las entrañas de un buen y acérrimo aficionado a la pelota criolla. Cada uno de los jugadores que componían aquel equipo siempre serán recordados por su participación, desempeño y por avivar las emociones de todo un país. Sin apoyo mediático y económico, hicieron lo inimaginable para la época…

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Desde la irrupción del béisbol a tierras venezolanas en 1895, esta disciplina deportiva se convirtió en un entretenimiento popular. Aún así, en sus orígenes el béisbol era practicado por un conjunto de estudiantes universitarios provenientes de los Estados Unidos y también por un grupo de familias adineradas de la gran Caracas que tenían la posibilidad de acceder a los elementos esenciales para iniciar en la disciplina: un bate, un guante y una pelota. Al mismo tiempo, el deporte se expandió, no discriminó y se afianzó en las calles venezolanas todos los fines de semana, era el quehacer de muchos. “Te voy a ponchar”, se escuchaba dentro del Estadio San Agustín. La rivalidad entre fanáticos se hizo sentir dentro y fuera del diamante de juego, durante la época se vivió un marco de confrontación política, étnica y, en algunas oportunidades, comentarios clasistas y racistas durante los compromisos. Si bien es cierto, estos jóvenes y humildes peloteros se transformaron en la panacea deportiva que ciertas personas aclamaban y exigían para cesar el entorno conflictivo y aterrador de la época.

Un equipo compacto e infranqueable

El arquitecto de la historia que marcaría el béisbol venezolano fue el periodista criollo, Abelardo Raidi, quién unió pieza por pieza para ser de esta representación un equipo de gran nivel. En 1940, Venezuela recibiría la invitación para la edición III de la Serie Mundial de Béisbol Amateur –en el cual se celebraba desde 1938-, la Asociación Venezolana de Béisbol frunció su ceño en relación a la participación venezolana en esta edición. Este desinterés motivó a Raidi para organizar a un equipo competitivo que le permitiese obtener un buen resultado. El periodista criollo consiguió dos mil bolívares y formó un equipo con nombres como: José Pérez, Inga Malpica, Héctor Benítez y Juan “Gatico” Hernández, entre otros jugadores, para adjudicarse un merecido y para nada burlesco cuarto lugar con registro de 5 ganados y 7 juegos perdidos.

Así comenzaría la planificación de cara a la próxima edición a celebrarse en 1941. Sin apoyo mediático, tímidamente los medios de comunicación impreso venezolanos a duras penas reseñaban los acontecimientos deportivos acaecidos en torno a nuestra selección nacional. El proyecto y camino a la siguiente Serie Mundial inició con la participación de Abelardo Raidi dentro del comité organizador del evento para evitar ventajismos dentro de la organización de dicho certamen que, aparentemente, beneficiarían al elenco cubano que contaba con jugadores de talento superlativo en la disciplina. Esta acción tomada por Raidi beneficiaría de sobremanera a la selección venezolana, hasta el punto de cambiar el calendario de juego. Debido a la antelación de la planificación, se logró ensamblar un equipo de jóvenes jugadores con mucho talento que además, muchos de ellos, eran empleados de las industrias petroleras del Zulia. Se presumía y presagiaba que la selección venezolana sería un gran rival para los cubanos que eran los llamados a dominar el juego dentro del diamante en la pelota caribeña.

Posteriormente, se realizó un listado de jugadores que formarían parte de aquella selección victoriosa, entre ellos estaban los lanzadores: Juan Hernández, Domingo Barboza, Ramón Fernández, Felipe Gómez, Benjamín Chirinos, Daniel Canónico y Pedro Nelson. En el cuadro interior -valga el término- estaba resguardado por nombres como: Luis Petit (3B), José Antonio Casanova (SS), Dalmiro Finol (2B), José Pérez Colmenares (1B), Atilano Fonseca (Utility) y Enrique Fonseca (C). Al mismo tiempo, los jardines criollos estaban custodiados por: Julio Bracho –quien también cumplía funciones como lanzador-, Héctor Benítez, Jesús Ramos, Francisco Contreras y Guillermo Vento. En el banquillo como mánager del conjunto estaba Manuel Malpica, campeón del béisbol nacional en la edición de 1941 con el equipo Venezuela.

La actuación de este grupo de jugadores dejó sin aliento tanto a la desconfiada población venezolana, así como también a los espectadores y fanáticos que disfrutaron del bastión ofensivo de los maderos criollos en cada uno de sus compromisos. En repaso por sus resultados, iniciaron su competición ante Puerto Rico (12-1) con una magistral actuación en la lomita de Daniel Canónico. En sus siguientes enfrentamientos, el team criollo vapuleó a El Salvador (8-2), México (5-2), Estados Unidos (12-1), Panamá (7-2), Nicaragua (6-0) y perdieron su condición de invicto ante Rep. Dominicana con pizarra de cuatro carreras por dos. Luego, los venezolanos dejaron atrás ese mal recuerdo de la derrota, denotaban que el juego exhibido no tenía ni una pizca de fortuna y derrotaron a los cubanos con pizarra de cuatro carreras por una. Esto sería un preludio a lo que se viviría en la gran final. El periodista, Raidi, tomó protagonismo y consiguió trasladar el compromiso de la final pautado para el 18 de octubre al 22 del mismo mes. Esto ayudaría a la recuperación física de cada uno de los peloteros que mostraban destellos de cansancio debido al desempeño y esfuerzo logrado durante el certamen.

La historia se terminó de escribir

El Estadio La Tropical estaba repleto para presenciar, desde una perspectiva local, una victoria más en la pelota caribeña para el seleccionado cubano. Banderas se movían de un lado a otro, cubriendo y descubriendo los rostros que con alegría entonaban al unísono un cántico para apoyar a sus coterráneos. El mánager, Malpica, había planeado y ensamblado su estrategia para combatir al lanzador y bateadores del combinado cubano. Aunado a ello, la lomita estaría bajo la responsabilidad del brazo de Daniel “El Chino” Canónico, que le tenía la cartilla más que estudiada a los maderos cubanos. Por otra parte, Conrado Marrero, lanzador del equipo cubano, era descrito como un lanzador sin control en las primeras entradas pero a medida que avanza el compromiso iba realizando ajustes en su mecánica y solía ser difícil de batir durante el resto de los innings. Esta advertencia estaba más que discutida dentro del seno de la selección nacional que, con mucha habilidad, logró cometer el objetivo y encendió sus maderos para lograr tres carreras en la primera entrada. A su vez, Canónico estuvo impecable durante el certamen y concretó la victoria de la selección nacional.

Así se marcaría la historia del deporte nacional venezolano. Con mucha destreza, habilidad e inteligencia lograron disfrutar del trono de la Serie Mundial de 1941. A partir de esta victoria, el béisbol se convertiría en la disciplina más practicada de Venezuela y se mantendría en boga durante mucho tiempo.

Vargas recibió a los héroes del 41

Debido a la victoria venezolana en La Habana, Cuba, el territorio venezolano se revolucionó y estalló de alegría. Medios de comunicación, que antes no le hacían tanta cobertura al deporte, cubrían sus portadas con titulares sobre esa gesta y proeza deportiva.

Los muchachos fueron recibidos en el Estado Vargas. Mientras llegaban de tierras cubanas, los aficionados saludaban y enloquecían ante la llegada de los héroes. Un recibimiento para nada esperado por los peloteros criollos. “En Caracas hay una revolución”, mencionó uno de los peloteros temeroso ante la muchedumbre. Era como si de una avalancha humana se tratara, niños, hombres y mujeres saltaban de manera efusiva en forma de agradecimiento por enaltecer los colores de la bandera nacional.

Esta victoria no sería la única en este certamen. Posteriormente, Venezuela logró adjudicarse los títulos de 1944 y 1945. Estos héroes del 41, darían el paso para la creación u organización de la pelota venezolana al nivel profesional.

Héroes marcados con tinta indeleble

Esta selección modificó y cambió el devenir del béisbol venezolano. A raíz de estos logros, el presidente Isaías Medina Angarita, decretó el 22 de octubre, fecha en la que se disputó esta cita deportiva, como día nacional del deporte.

Debemos mencionar que unos años antes de la hazaña (1939), Alejandro Patón Carrasquel, se convertiría en el primer venezolano en debutar en las Grandes Ligas del béisbol estadounidense con el equipo de los Senadores de Washington. Existe la posibilidad de que estos muchachos hayan sido inspirados en la presencia de “El patón” en el big show. Quizá, ellos vieron en esa Serie Mundial una ventana o apertura para ingresar al béisbol organizado en los Estados Unidos.

En la actualidad, sus nombres se escribieron con tinta indeleble y fueron inmortalizados dentro del Salón de la Fama del béisbol venezolano ubicado en el Estado Carabobo. Muchos estadios en Venezuela llevan el nombre de alguno de ellos como gesto de agradecimiento por la historia escrita en aquella selección dorada de 1941.

Sus outs, batazos y joyitas a la defensiva permanecerán en la mente de todos los amantes de este deporte. Siempre serán los memorables Héroes del 41…


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