Opinión | Del valor y el precio en la política

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Hay cosas que tienen valor pero no precio: frase masticada, tragada y finalmente regurgitada, pero cae en oídos sordos, no entendemos cómo funciona.

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Para muchas personas, no hay explicación lógica para que el chavismo siga existiendo. Tienen que ser irracionales, se arrodillaron por una bolsa de comida, montón de vagos marginales que lo quieren todo gratis.

Con una calidad de vida casi inexistente, crisis en el sector salud, alimentación, servicios, etc. Y aun así el chavismo logró obtener más de 5 millones de votos en las pasadas elecciones. ¿Por qué? ¿Qué sucede con estas personas que no reaccionan? ¿Acaso ellos no están jodidos también?

Mientras Venezuela venía en franco declive la clase media optó por privatizarse, se encerró, o la encerraron, da igual. Mientras los barrios crecieran al borde de la autopista no había problema, lo único que había que hacer era levantar un muro. La solución a la delincuencia también parecía sencilla, vamos a tirarle un cercado eléctrico a la reja del edificio y ya está. Y qué si había control de cambio, ¿no gozábamos todos con un cupo electrónico de primero 5.000 hasta luego llegar a 400 dólares a un precio que todos sabíamos ficticio? La sinvergüenzura ya no parece exclusiva de los “marginales”.

Luego llegó el chavismo y lo que la clase media considera un fracaso. Improvisación tras improvisación, o más sencillamente populismo. Pero ya no les levantaron muros al borde la autopista, les levantaron su complejo de apartamentos, “misión vivienda”. A Juan Bimba quien tiene 56 y vive en el Páramo de Gavidia le enseñaron a leer con la Misión Robison, educación llena de adoctrinamiento, pero no importa porque él ahora a sus 56 años sabe leer, una de los pocos sueños que quizás Juan Bimba pudo alcanzar, gracias al gobierno. Hay una deuda eterna con el gobierno que los reconoció.

Y luego nos ponemos fúricos ¡Qué bolas estos tipos, una edificio de la Misión Vivienda en medio de la avenida Libertador! La clase media lo considera un fracaso en planificación, otra improvisación u otra de las locuras del gobierno el haber construido edificios de misión vivienda en medio de una Caracas urbanizada, en una Caracas en donde las propiedades valen. ¿A quién se le ocurre? Desvalorizar las propiedades y jodernos a todos, ¿quién va a comprar mi casa cuando necesite vender? Estos carajos van a correr a los negocios. Ya no van a construir un centro comercial aquí. ¿Quién quiere vivir cerca de un edificio de misión vivienda?

Pero cómo se pretende explicarle al nuevo inquilino de la avenida Libertador que su casa desvaloriza las propiedades adyacentes, que los comercios no quieren estar cerca de su hogar, que en la mesa en la que ahora comen sus hijos es una desgracia para el sector. Que no los queremos ahí, que ellos no pertenecen a la ciudad, que tienen que volver al borde la autopista. El techo no tiene precio.

Cómo se pretende explicarle a Juan Bimba el hecho de que ahora sabe leer es puro populismo o que su hijo, al que toda su vida ha soñado darle la mejor educación posible (o solo educación), tenga una canaimita e Internet, que asista a una universidad, no es más que populismo, no son más que migajas que el gobierno le tiró. El chavismo valoró, el chavismo hizo sentir. Se puede vociferar y explicar con detalle macroeconomía y teoría política el asunto para repetir cual mantra que estos carajos no son más que otros populistas. Pero, ¿populismo? ¿Cómo se come eso? ¿Podemos señalar a alguien por su ignorancia?

Así María aun teniendo que esperar el CLAP para darle de comer a su familia, así tenga que cargar su bombona de gas durante horas para llenarla, así solo tenga agua lunes, miércoles y viernes. Ella ahora tiene una vivienda digna. Juan Bimba aprendió a leer en aquel lugar olvidado en el que él vive, alguien se molestó en enseñarle. Yanira pudo llevar al carajito que agarró una fiebre a las 2 de la mañana al Barrio Adentro que queda al pie del cerro. La familia Ramírez va llena de orgullo a la graduación del primer miembro de la familia que pudo ir a la universidad, qué importa si es Bolivariana, qué importa si la educación es pésima, es una universidad y su hijo ahora es licenciado. Todos ellos tienen una deuda con quien los reconoció como ciudadanos, deuda que pagarán en cada elección. Ser fiel al chavismo es ser fiel a sí mismo.


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