Comprar o comer

Un bosquejo del cambio en los hábitos de compras del joven venezolano actual

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Por Michelle Santos

Dayana Vera solía ir mucho al Centro Comercial El Recreo hace algunos años. Le gustaba pasear entre las tiendas, ver qué podía comprarse, comer e irse. Desde hace un tiempo ya no puede “darse ese lujo”. Ahora, si va al Recreo es para algo puntual. Y si compra, no come; si come, no compra. O no hace ninguna de las dos, porque va a hacer cualquier diligencia y listo.

Lo mismo ocurre con Alejandro Sotelo, pero en el Tolón Fashion Mall. 4 o 5 años atrás, iba al Centro Comercial por puro ocio. “Antes uno era más propenso a ir a un Centro Comercial solamente por el deseo de ir”. Porque siempre había algo que ver. Tiendas o gente, daba lo mismo. Si tenía tiempo, así fuese por puro “faranduleo”, visitaba el Tolón. Actualmente lo hace “más medido”, solo si tiene que visitar algo que está en ese Centro Comercial.

Ambos coinciden en que hace unos años todavía se podía adquirir ropa, calzado o accesorios sin que eso fuese un sacrificio. “Y sin tener que dejar de comer”, enfatiza Dayana. Ninguno de los dos pasa necesidad en tanto que en sus hogares no faltan los alimentos por la escasez o la situación económica, pero aceptan que esas pequeñas distracciones ya no son parte de su cotidianidad.

La joven de veintitantos recuerda que era bastante común encontrarse con amigos en Centros Comerciales y pasar el día entre tienda y tienda. En los mejores días, ella y sus amigas iban al cine, compraban y comían sin que eso significara “gastar una millonada”. Ya no tiene el mismo interés en comprar, “las preocupaciones han cambiado”, dice.

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A esto se le suma que algunas marcas han desaparecido y otras dejaron de importar productos desde hace algunos años. Pasó unas semanas atrás con la firma argentina Rapsodia. Debido a toda la situación del país y lo difícil que era mantenerse en el mercado venezolano, decidieron cerrar un tiempo su tienda en el Yamin Gourment, otro pequeño Centro Comercial caraqueño ubicado en Altamira.

Como ese, hay otros casos de marcas más populares. Zara cerró en el Sambil y el Recreo hace par de años y aunque se sigue manteniendo en otros Centros Comerciales del país, la frecuencia de rotación de su mercancía ha disminuido. Aldo ha ido desapareciendo silenciosamente y cadenas como Adolfo Domínguez, Guess y algunas más, no importan artículos desde hace par de temporadas atrás.

Alejandro admite que otra razón por la que no visita tanto el Tolón es precisamente porque el centro comercial que prometía mostrar las últimas tendencias del mundo de la moda, ya no resulta tan eficiente en ese sentido. No son pocas las tiendas que ofrecen lo que está en boga en la industria de la indumentaria, pero ya no es el mismo flujo de tendencias.

La ausencia de ciertas marcas y la falta de productos de última moda en otras, ha contribuido con la popularización de tiendas venezolanas como Aishop, Exotik o Balú y, por supuesto, con el uso de las redes sociales para adquirir productos que promocionan nuevos emprendedores. Instagram se ha vuelto la plataforma predilecta para personas como Valeria Domínguez, que a sus 19 años comenta que prefiere comprar en iniciativas a través de la red social en lugar de pasearse por un Centro Comercial.

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Por otro lado, Dayana cuenta que antiguamente, antes de comprar en Aishop, prefería invertir un poco más en locales como Zara, Bershka o Vestimenta, franquicia venezolana que se equipara, en cuanto a precios, con las dos extranjeras nombradas. “Ahora, hasta comprar en Aishop resulta un sacrificio” confiesa y acepta que compra en sitios donde la ropa suele ser más económica con más frecuencia de la que lo hacía antes.

“No es que yo sea de usar marcas, era más por una cuestión de gustos y calidad de la ropa. Hoy en día es una cuestión de economía”, agrega.

Valeria, por su lado, dice lo mismo sobre las mal-llamadas “tiendas de Instagram”. Sus precios suelen ser más económicos que los de cualquier tienda de Centro Comercial y los productos más interesantes. Se puede conseguir casi cualquier cosa mediante la red social y, por supuesto, dentro de las últimas tendencias y para todos los gustos.

Alejandro Sotelo comenta que para él “definitivamente, los hábitos de compras de la gente han cambiado. Antes había más gente en los centros comerciales. Más gente faranduleando. Porque tal vez no compraban nada, pero comían en cualquier lugar. Ahora vas a comer porque quedaste con alguien, tienes una reunión o alguna cosa específica. Vas a comprar porque tienes que hacerlo, ya sea por un regalo, un evento, no es porque te da la gana, como a veces ocurría antes”.

Estos jóvenes venezolanos confiesan haber cambiado sus hábitos progresivamente y no darse cuenta sino hasta hace poco. Algunos años atrás eran menos “medidos” a la hora de comprar. Actualmente se lo piensan antes de gastar un dinero que pudieron haber invertido en otra cosa, como su almuerzo.

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