Domingos Criollos: “El mundo tiene que olvidarse del petróleo barato”

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Por Emanuel Mosquera

Al menos eso creía Hugo Chávez cuando le tocó referirse al negocio petrolero, por allá por 2005. Desde su perspectiva, el petróleo estaba “muy barato”. En aquel entonces comenzaba una escalada en los precios petroleros nunca vista ya que, desde el inicio del conflicto en Irak, el petróleo nunca había superado los 30 dólares el barril y en 2004 empezaron a caerse varios mitos.

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Cuando Chávez hablaba del “petróleo barato” los precios estaban (nominalmente) muy parecidos a los de ahora y para él, debían centrarse todos los esfuerzos para que los precios siguieran subiendo. Así comenzaron una serie de giras y reuniones por todos los rincones del mundo. No obstante, cada vez que usted vea por la televisión que la Opep se reunió para discutir los precios, sepa que hay al menos 16 factores que determinan ese precio, por lo cual no hay garantía de nada.

La pregunta que sigue a continuación consiste en develar ¿Qué entendemos por “petróleo barato”? Hasta 2004, el barril de petróleo no había superado los 30 dólares el barril y Venezuela no se encontraba en una situación similar a la que vemos a diario. Sin embargo, en aquella época, un buen día el precio comenzó a subir, superó los 100 dólares, el dinero empezó a brotar por todas partes y comenzó la fiesta.

Esta borrachera petrolera nos dejó una resaca aun peor. Ahora, Venezuela necesita un barril de petróleo en al menos 215 dólares para poder equilibrar sus cuentas. Es decir, que aun volviendo al idílico escenario de un barril petrolero en 100 dólares, todavía seguiríamos hablando de que el petróleo está “barato” y “nos seguiría haciendo falta real para comprar la caja”.

El mercado petrolero se mueve como una montaña rusa y ese ha sido el gran problema de la economía venezolana, adaptarse a esos subidones y luego a las estrepitosas caídas. La profecía de Hugo Chávez no contaba con la astucia del mercado, muy similar a lo que nos explicaba nuestro profesor de física en bachillerato: “Todo lo que sube tiene que bajar”. He ahí nuestro gran dilema ¿Cómo planificar las cuentas de un país si el precio de su principal fuente de ingresos esta alto/bajo? El gran Pérez Alfonzo hablaba hacía mucho tiempo ya del llamado “Efecto Venezuela”.

Hoy, el mercado petrolero goza de cierta “estabilidad” respecto al tema de los precios. Los precios se mueven de forma muy tímida y no terminan de despegar del todo. Algunos productores están contentos, a otros les da igual y a los venezolanos nos preocupa bastante. Lo que debemos aprender de este capítulo es que indistintamente del nivel de los precios del petróleo, no se puede esperar que estos lleguen al cielo para poder subsistir, eso sería como el que vive esperando a pegar un triple para poder comer. Como caso curioso, Chávez profetizó que “el mundo tenía que olvidarse del petróleo barato” un 5 de marzo de 2005, 8 años después ya sabemos lo que pasó. Esta novela sigue…pero nadie sabe cómo va a terminar.


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