Domingos Criollos: No confundir el petróleo con el carisma

0
183

Por Emanuel Mosquera

El venezolano tiende a catalogar un gobierno como “malo” o “bueno” si ve que “hay real en la calle”. Este ha sido uno de los grandes castigos que hemos arrastrado durante los últimos siglos, y digo siglos porque ya decía Linares Alcántara que el mejor plan de gobierno en Venezuela era “treparse hasta la torre de la catedral (de Caracas) con una caja llena de morocotas y comenzar a repartir oro a todo el que pasa, porque a la gente aquí no le interesan las ideas sino los reales”. Linares Alcántara murió porque, en plena víspera navideña de 1878, se comió un dulce de lechosa en la Guaira que le hizo abandonar el poder ¡Qué tipo tan raro!

-Lea también: La constituyente petrolera

Si nos toca referirnos a los grandes líderes carismáticos del siglo XX venezolano, Gómez, Carlos Andrés Pérez y Chávez no pueden faltar en esa lista. El “Benemérito” infundía más respeto que cariño, el “Gocho” terminó muy mal (su propio partido le hizo la cama) y el “Arañero de Sabaneta” se fue como vino, nadie sabe que irán a contar nuestros nietos de Chávez. No obstante, estos tres personajes son referentes obligatorios en la historia petrolera venezolana.

Gómez introduce a Venezuela plenamente en el siglo XX (dirían los sociólogos, a la modernidad) a tal punto que comienza una pujante industria petrolera que se dio “el tupé” de permitir que Gómez pagara la totalidad de la deuda externa venezolana en 1930. CAP es recordado por “nacionalizar” años más tarde esa misma industria y comenzar la construcción de la anhelada “Gran Venezuela” mientras que Chávez llegó para “hacer justicia” con un barril petrolero en US$ 100 y comenzó a repartir “el pan entre sus hermanos”. En todos los gobiernos “había real en la calle” y la gente, como ya alertaba el buen Linares, se sentía contenta.

Nunca ha sido de mi agrado especular con la historia, pero qué bien se siente. ¿Hubiesen sido Gómez, CAP y Chávez lo que fueron sin el ingreso petrolero correspondiente que los acompañó? Claro, también debemos ser justos. A Gómez no lo quería ni su familia, a Pérez lo votaron en una segunda ocasión porque creían que su gobierno iba a ser tan “bueno” como el primero y a Chávez, la gente se caló kilométricas colas para irlo a llorar el día de su muerte. Es innegable que estos tres líderes tenían ese “nosequé” que mueve las masas (a la buena o a la mala) pero el petróleo como les ayuda.

Por esta razón, Venezuela ha vivido de “boom en boom y de paquete en paquete”, a la gente le gusta el boom (Gómez, Pérez, Chávez) pero no le gusta el paquete. Es decir, el ajuste económico que viene después que la bolsa se desinfla. El venezolano ama ese líder carismático que emerge (parafraseando a Bolívar) rasgando las tinieblas, fulgura sobre el abismo y luego se pierde en el vacío. Hablar de Venezuela es hablar de petróleo, de lo mal que lo hemos hecho y de lo curioso que resulta que mientras los precios del crudo transitan su montaña rusa, los venezolanos viven ajenos a esta realidad.

Si en algún momento el barril vuelve a treparse a precios exorbitantes ya veremos a la gente celebrando en la calle, tendremos un gobierno “bueno” y un presidente “chévere”. Volverán las birras, el béisbol, la democracia y todos seremos felices para siempre. Ojalá algún día podamos aprender algo de eso que la historia nos grita constantemente, así como le sucedió a Ulises cuando conoció a Calipso: “la maldición del olvido tiende a detener el viaje”.

-Lea también: La constituyente petrolera

-Lea también: Domingos Criollos: “El efecto Venezuela”

-Lea también: Domingos Criollos: Este país necesita un espejo gigante

-Lea también: Domingos Criollos: La piedra de la discordia

DEJA UN COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here