“Tengo dos meses que no compro carne”, dice un profesor del estado Miranda

0
449

Por Grisha Vera

Efraín Cortez no pudo cumplir la petición de su hija: ir a la playa estas vacaciones. El bono vacacional de este profesor de educación física le alcanzó solo para comprar la correa de una secadora y el cambio del aceite del carro.

-Lea también: Todos cuando nos fuimos: Una mirada sobre las despedidas

Efraín, además de ser un profesor egresado del Pedagógico de Caracas, es Magister en Gerencia Educativa; tiene 17 años como Titular y Docente V de  la Unidad Educativa Bolivariana Estadal El Naranjal, ubicada en una montaña a la altura del túnel “Los Ocumitos” (km 19 de la Autopista Regional del Centro); tiene 24 años de experiencia; fue director encargado durante los últimos seis meses y su sueldo es de bs. 175.000 mensual, aunque a su cuenta solo llegan 63.000 quincenal, porque le descuentan el crédito de su vivienda.

Bs. 175.000 representa 8,5% de lo que último estudio del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (CENDA-FVM) estima como el valor de la Canasta Básica Familiar: 2.043.083,39. Pero así se entiende mejor: bs 63.000, su quincena, es el costo de tres kilos de queso blanco, de ese que no falta en la nevera de un venezolano.

Efraín no solo es una de las 30.000.000 de víctimas de la inflación que se vive actualmente en Venezuela. También, es víctima de la discriminación política que padecen los trabajadores del estado Miranda: no les cancelan a tiempo los aumentos que promete el ejecutivo como castigo por el oficialismo perder las elecciones en ese estado, según algunas declaraciones del gobernador Capriles Radonski.

Sin embargo, Efraín asegura que lo único que lo motiva a seguir allí cada día son los niños y, comenta, que estos también han sido abandonados por el estado y la nación. No son solo los profesores, la escuela de El Naranjal también tiene sus carencias.

¿Por qué las madres cocinaras cobraron como bono vacacional más del doble que el director encargado de la Escuela?

La razón es porque a ellos les paga el Ministerio de Educación. Pertenecen a esa nómina y tienen mayores beneficios. Apenas se decreta un aumento a ellos se les hace efectivo, diferente al personal docente y al personal obrero que trabaja para la gobernación del estado Miranda.

¿Por qué?

Porque cuando la gobernación solicita a Vicepresidencia los recursos para pagar no se los dan a tiempo. Entonces, los maestros tienen que irse a marchas, huelgas y  hacer pancartazos para que bajen los recursos y pueden pasar meses y hasta años. Ya cuando nos pagan el dinero no vale por la devaluación de la moneda.

Fíjate, el maestro lucha sus reivindicaciones salariales. Nosotros vamos a San Antonio, a la Plaza Bolívar y la última fue en la redoma de la Matica para que nos cancelaran lo que nos debían, parte de bono vacacional y la deuda del cestatickets. Pero ese día la Guardia Nacional se llevó detenidas a 5 trabajadoras y estuvieron aquí en el INOF –Instituto Nacional de Orientación femenina- y las tratan como a terroristas. ¿Al final cuanto pagaron? Alrededor de 200.000 bolívares, dependiendo del estatus de cada docente.

¿Desde cuándo se presenta esta situación de que no les cancelan a tiempo los aumentos y que incluso pueden llegar a cobrar menos que el personal de apoyo?

A partir más o menos de que salió Diosdado Cabello y entró Radonski  a la gobernación, porque el problema es que no le bajan los recursos. Hay una retaliación contra el estado que nos afecta al personal docente, a los bomberos, a la policía. La gobernación no tiene recursos para pagarnos. Obtendrá ingresos de algunos impuestos, pero no como una alcaldía. Dependemos directamente de los recursos que baje la nación.

En el año 98 empecé a trabajar en la escuela de El Naranjal como suplente y es en el año 2000 cuando obtengo mi titularidad. En esa misma fecha trabajé para la nación en el colegio San Diego de Alcalá. Pero en el año 2005 la escuela del Naranjal empezó a ser bolivariana y me dijeron que yo no podía trabajar más para la nación. Yo decidí quedarme en la estadal. Primero, porque era titular y, segundo, el sueldo era mejor que en la nación, que el del Ministerio de Educación.

El problema siempre ha estado, pero en los últimos años se ha arraigado. Ahorita pagaron una deuda del 2009. Entonces, todo el mundo emocionado: “¿Mira que van a pagar!”. Pero cuando vienes a ver te lo calculan según el sueldo que tenias en esa fecha y entonces ahorita eso no se refleja. Es una burla.

¿Es cierto ese dicho de que los profesores nunca han ganado bien?

Yo no estudié educación pensando que era una profesión con la que me iba a hacer rico. No alcanza el dinero, no ganamos bien, pero nunca hemos ganado bien. Yo creo que podríamos haber ganado mejor.

Yo conozco compañeros que ganan muy bien, pero trabajan en colegios como el Champagnat, un mostro de liceo privado de Caracas. Pero  no tienen su beneficio de que van a quedar jubilados. Aunque ahorita no es negocio jubilarse. Yo podría hoy día ir agilizando mi jubilación, pero no es negocio porque entonces me quedo sin cestatickets que son 108.000 bolívares –a los maestros de Miranda aun no le pagan el aumento decretado a partir del 1 de julio- pero con eso por lo menos compramos pan.

Yo conozco personas que se han jubilado y con eso se podían comprar una casa en Margarita. Yo mi jubilación la sueño en Playa el Agua, maraqueando un 12 años por lo menos. Pero más bien estoy pensando en que cuando me jubile me pondré a estudiar otra cosa, como mecánica.

¿Por qué decidiste estudiar educación?

Cuando me gradué de Bachiller había CNU. Metí veterinaria en la Central y algo relacionado con sanidad. Pero la otra opción era presentar pruebas internas. Mi papá era guardia nacional y trabajaba en el Paraíso, entonces, yo solo sabía llegar hasta la Plaza del Paraíso, jamás había pasado más allá. Pero me dijeron que en la Avenida Páez de El Paraíso quedaba el Pedagógico, preguntando fui y llegué. Estaba a tiempo, presenté mi prueba y salí seleccionado. No recuerdo siquiera haber revisado a ver si quedé en otro sitio, porque quedé ahí y a mí siempre me había gustado el deporte.

¿Te arrepientes?

No. Así ganemos mal, yo creo que tenemos más satisfacciones que tristezas.

¿Qué te motiva?

Los niños. Es lo único, porque reconozco que el componente docente es muy conflictivo, hay mucha envidia y mucha de esa gente está ahí por cobrar un sueldo. Entonces, al sentir que su sueldo no es lo que ellos creen que debe ser, no dan lo que tienen que darles a los niños en el salón de clase.

A mí más me llena una sonrisa de un niño a que otro compañero me diga que lo estoy haciendo bien. Así tú creas que lo estás haciendo bien, el logro te lo va a decir es el niño.

¿Qué has logrado en más de 20 años como docente?

Hay muchos logros. El reconocimiento de los ex alumnos, por ejemplo. El que yo pueda ir caminado por la calle con mi cara bien en alto.

¿Y la parte económica, la calidad de vida?

Tengo mi casa, porque nos beneficiamos del crédito hipotecario del Ipasme –Instituto de Previsión y Asistencia Social para el Personal del Ministerio de Educación-. Eso se logró sin ser políticos en esta “Quinta República”, como la llaman. Yo reconozco que mi esposa y yo obtuvimos ese beneficio, pero es que nos corresponde. No tuvimos que firmar en ningún lado, ni rogarle a nadie para que no los dieran. Solo hicimos el procedimiento administrativo necesario. Hoy en día nadie puedo hacerlo con el monto de los créditos que está dando el Ipasme.

¿El hecho de que su sueldo sea solo 8,5% de la Canasta Básica Familiar, según el último estudio de CENDAS-FVM, ha afectado su calidad de vida?

Muchísimo. Voy  empezar por la comida. Uno antes en la quincena hacía su mercadito y comprabas carnes, pollo, queso. Ya no, yo tengo aproximadamente dos meses que no compro un kilo de carne. En una oportunidad compramos y todavía tenemos, la racionamos. Antes yo compraba por lo menos una cajita de cerveza y la llevaba a donde mi mamá. Ahorita no puedo, el sueldo no da para eso.

No recuerdo la última vez que compré un par de zapatos o un mono. Tenemos una niña de ocho que quiere ir a la playa, pero no podemos. Estamos hoy a 28 de agosto y no hemos podido ir a la playa, a una piscina, a un museo ni a nada. De nuestra casa a casa de los suegro o de mi mamá.

Entonces todo merma. La niña me pregunta: “Papá,  ¿no vamos a ir para la playa?” Y le digo que no, porque tuve que comprarle un repuesto al carro que costó 40.000 bolívares, cuando el carro en el 2011 me costó 60.000 bolívares. Pero yo tengo mucha fe en que todo esto muy pronto va a cambiar.

Las madres cocineras de la escuela cobraron de vacaciones la mitad de la Canasta Básica Familiar y usted menos de la mitad de lo que cobraron ellas. ¿Qué hizo con ese bono vacacional?

Se me acabó de dañar la correa de la secadora y costó 170.000, por ejemplo. También, le hice el servicio al carrito, que es el que nos lleva desde Los Teques a la Cortada del Guayabo todos los días, y tenía dos años que no le cambiaba el aceite. Ahí gasté mis vacaciones.

¿Cómo eran sus vacaciones pasadas?

Podíamos conocer un poquito. Hace como tres o cuatro años fuimos a Falcón, esa fue la última vez que viajamos. Nos quedábamos en unas posadas y viajamos los tres: mi esposa, mi hija y yo. También fuimos a Margarita hace como siete años.

¿Qué se siente ser un profesor de una escuela del estado Miranda en el año 2017?

La pregunta es un poco compleja por la situación país. No sé cómo será para los profesores de otros estados, pero en Miranda es difícil porque todo cuesta mucho. Simplemente llegar a nuestro sitio de trabajo cuesta por cómo está la vialidad, las carreteras, el pasaje. Es la parte económica que cada día se pone más difícil.

Gracias a Dios nosotros trabajamos para una escuela estadal y bolivariana. Tenemos beneficios. Por ser bolivariana cobramos un bono del 60% del sueldo, porque estamos desde la 7 de la mañana hasta las 3 de la tarde. Cobramos también un 20% de difícil acceso porque la escuela es rural. Entonces, cobramos 80% más de nuestro sueldo. Yo siempre he tenido esta inquietud: si yo gano mi sueldo más 80% y no me alcanza, ¿cómo hace un docente que trabaja solamente mediodía? Se la debe de ver mucho más difícil.

Por eso hay que ponerse en los zapatos de cada uno de nosotros. La gente a veces dice: “Pero si les pagan, claro que sí. Yo vi en el periódico que ya les pagaron a los maestros de la gobernación y no quieren trabajar”.

Mi quincena ahorita, sin meter los cestatickets, está en 63.000 mil bolívares. ¿Y uno no paga pasaje, servicios, comida? Hay que darle gracias a Dios de no enfermarse.


-Lea también: “En Venezuela hay 30 millones de presos”, habla un detenido por protestar

-Lea también: Todos cuando nos fuimos: Una mirada sobre las despedidas

-Lea también: “Estudia para que seas alguien en la vida”

DEJA UN COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here