Estrés en tiempos de crisis: ¿Por qué estoy en hueco?

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Foto: María Cecilia Peña @Macepena

Por Víctor Contreras

Señores,

En Venezuela llevamos 3 meses de protesta continua…, y como mínimo, 4 años de deterioro significativo de nuestra calidad de vida. Todo esto es demostrable con indicadores como el aumento de la canasta básica medida por el CENDAS, la publicación de indices de criminalidad que nos ubican como el 2do país más violento de latinoamérica.

Inmensas colas para adquirir productos, aparición de grupos sociales reconocidos por revender productos básicos, censura en medios para no mostrar estos escenarios. Censura en entes gubernamentales para no publicar cifras reales y pare de contar.

Entre los indicadores más importantes que puede decirse que faltan, están los indicadores del sistema de estadísticas vitales, los cuales se encuentran actualizados hasta el año 2012 (INE, SF). Entre estos están los índices de natalidad, mortalidad, matrimonios, divorcios y suicidios.

Muchos de estos índices, de estar actualizados, podrían darnos ideas interesantes de cómo se está desarrollando la vida de los venezolanos, al menos desde el punto de vista estadístico. En este caso en particular, me centraré en un tema netamente psicológico, el suicidio y uno de sus factores originarios, el estrés.

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Con respecto al suicidio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) en una nota de prensa descriptiva elaborada en marzo del presente año reconoce que 800.000 personas realizan este acto cada año, estando aglomerados el 78% de los casos en países de medianos o bajos recursos. Además de ser la segunda causa de muerte en el grupo etario de entre 15 y 29 años. A su vez, esta organización señala como principales causas “experiencias relacionadas con conflictos, desastres, violencia, abusos, pérdidas y sensación de aislamiento”. En este punto del escrito, creo prudente reconocer que los venezolanos somos un grupo de alto riesgo.

Las experiencias mencionadas por la OMS conllevan a pensar en al menos una palabra: estrés.

Existen diversos estudios sobre el efecto del estrés en el suicidio (Martínez, 2010; Serrano y Flores, 2005; Gutierrez, Contreras y Orozco, 2006). Siendo en su mayoría el estrés laboral o social aquel que ha demostrado ser el que conlleva a un mayor índice de decesos. No obstante, cabe destacar que es poco probable encontrar un estudio con las variables que se encuentran en Venezuela mencionadas previamente y sus efectos en el nivel de estrés de la población o del aumento o descenso del índice de suicidios.

Por tanto, la prevención es un factor a tomar en cuenta dentro de nuestro país.

Aprender a reconocer el estrés, sus efectos en cada uno de nosotros y por consiguiente, qué podemos hacer para evitarlo o disminuirlo, es vital dentro de nuestro contexto socio-económico-político-cultural actual.

En primer lugar, para reconocer el estrés nos hace falta poder definirlo. Para esto, tomaré prestada la definición de Lazarus y Folkman quienes establecen que el estrés es “una relación particular entre el individuo y el entorno que es evaluado por éste como amenazante o desbordante de sus recursos y que pone en peligro su bienestar” (1986, p.43).

Dicho de otra forma, el estrés es el resultado de una percepción en la cual sentimos que nuestros recursos no son suficientes para lograr afrontar alguna situación frente a la que estamos.

Esto puede producir en nosotros diversos síntomas como la ansiedad, disminución en nuestro rendimiento, insomnio, absentismo (laboral o escolar), irritabilidad, entre otros. Lo cual, de mantenerse en forma continua durante mucho tiempo, puede conllevar a efectos físicos adversos como enfermedades o estados psicológicos como el burnout.

Sin embargo el estrés no es infalible, existen múltiples métodos de afrontamiento, pudiendo clasificarlos entre: Aquellos que van orientados a cambiar la situación estresante y aquellos que están orientados a cambiar los efectos emocionales que produce la situación. (Lazarus y Folkman, 1986).

Existen múltiples métodos de reducción del estrés, no obstante, el método en el que deseo hacer énfasis en esta oportunidad es la asistencia terapéutica. Puesto que en Venezuela parece existir aún el tabú sobre nosotros “los loqueros” y peor aún, las personas que asisten a consulta.

Señores, la situación por la que está pasando la nación no es fácilmente abordable o manejable. Si usted, como persona siente que el país se encuentra desbordando sus recursos, no dude en contactar a un especialista. No es el único y lamentablemente no será el último. Y es nuestra responsabilidad reconocer cuando podemos afrontarlo y cuando no. No olvidemos que no estamos solos.

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