¿Lacava 2018?

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Imagen: elpolítico.com

Por Juan Briceño

Es un título provocador, ¿no? Lacava es un nombre que suena con su propio símbolo. Antes de la campaña para gobernador Rafael Lacava había pasado por debajo de la mesa. Economista de la Ucab, diputado, embajador de Venezuela en Italia, director del Carabobo FC, alcalde de Puerto Cabello en dos oportunidades y ahora Gobernador de Carabobo. Su currículum político no es corto.

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En el 2012 intentó ser gobernador, también por el Psuv. La contienda estaba entre él y su predecesor, Francisco Ameliach. Este último fue el favorito de Hugo Chávez quien de un sólo manotazo informó, en una concentración multitudinaria, que el candidato no era otro sino Ameliach.

Volvió a intentarlo en el 2017, y no en vano. Llegó a la gobernación con un 52,6% de los votos, 7 puntos por encima de Alejandro Feo La Cruz, el candidato opositor. El show caracteriza su política, es un hombre que exagera todo, que sale a patrullar las calles de Valencia en El carro de drácula, que invita a un puñado de liceístas a un concierto de Bad Bonny y que todo lo publica a través de sus redes.

Además, parece tener un actuar independiente del resto del Psuv. Lacava hace lo que pocos dirigentes de la tolda roja se atreven a hacer: critica, echa culpas, habla de los errores del propio partido y a partir de allí propone un cambio de actitud, rectificaciones, soluciones.

Lacava ha criticado, por ejemplo, el control cambiario y el control de precios. También se lanzó la aventura de pedir que se reactivaran los peajes dentro de su estado, medida que fue suspendida por el propio Chávez años atrás y que él catalogó hace poco como un error.

Se muestra como un hombre más pragmático que dogmático. Pero esto no es lo que más atrapa, sino que Rafael Lacava es indudablemente carismático, carismático como sólo lo ha sido en los últimos años Chávez.

Además, y lo dije ya en el primer párrafo de este texto, tiene su símbolo propio, la franela vinotinto con él 10, su 10, que lleva a todos lados y que le ha regalado a distintas figuras públicas. Incluso se la regaló a Vladimir Villegas, frente a las cámaras por supuesto, cuando éste lo entrevistó en su programa en Globovisión.

Los memes sobre él abundan en las redes, y en las calles cada vez se le nombra más. Ha brillado, en efecto, en sus pocos días de gestión, opacando incluso la victoria de Héctor Rodríguez en Miranda, a la que nadie le ha estado parando pelotas.

Hay varias cosas que analizar. En primer lugar, es un sujeto populachero que se muestra siempre con la gente o con los hábitos de la gente. En segundo lugar, es que no apuesta a la polarización, su discurso va más bien hacia el reencuentro y no hacia la exclusión. Pero a lo que más apuesta Lacava es a lo emocional, y lo mete en todos lados.

A Lacava todo lo indigna profundamente o lo disfruta profundamente. Se muestra chévere, cercano, amistoso, comprensivo y dispuesto a sacarle la pata del barro a cualquiera. Se presenta rebelde, cool y como un sinvergüenza que se hace querer. Los chavistas hablan de él, pero lo más preocupante es que los opositores hablan de él, y no sólo para criticarlo o vejarlo, sino que muchos opositores sencillamente piensan que el tipo es genial.

Esto ocurre, por cierto, en un contexto en donde la misma oposición ha perdido credibilidad y el gobierno aproxima tanto las municipales como las presidenciales.

Lacava se vende como el gobernador panita, que no por panita es menos serio. Le gusta Bad Bunny, hasta el punto de preparar un concierto en Valencia, gratuito, claro. Le pidió un remix, de paso, y en varias oportunidades ha aparecido cantando sus canciones.

Su campaña fue una fiesta mezclada con futbol. Pero sus declaraciones y entrevistas son el otro lado: un tipo firme, panita pero firme, chévere pero con ideas, del Psuv pero crítico. Lo que vende Lacava es una combinación peligrosa.

Me parece populismo, ojo. Mucho populismo. Populismo, show y algo de seriedad que podrían renovar al chavismo detrás de su imagen. Populismo que, total, ha servido bastante en Venezuela. Pero, ¿será todo populismo?

Lacava parece perfilarse para unas próximas presidenciales y hasta ahora ha demostrado que sabe llamar la atención de chavistas, ninís y opositores. No quiero caer en el error de desestimarlo simplemente por venir del chavismo, habrá que esperar para ver si su discurso se convierte en gestión.

 


 

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