Análisis | Los días contados de la Mesa de la Unidad Democrática: ¿Y ahora qué?

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Por Lorenzo Rodríguez

En los últimos días, el mapa político en Venezuela ha dado un vuelco rápido, brusco y violento. Todavía la mayoría de los analistas se encuentran desconcertados ante la contundente victoria política del chavismo hace días atrás. Me permito sugerir el más reciente análisis de Michael Penfold para comprender que sucedió en los comicios regionales. Ahora bien, hace ya un tiempo, se publicó en Ideario Criollo un lúcido artículo que permite poner en contexto las causas de la derrota electoral.

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Precisando de una vez, para darle sentido al sinsentido venezolano nos dedicaremos a aventurar escenarios concentrando la especulación en la postura asumida por los líderes de opinión y líderes políticos de la oposición venezolana. Actualmente podemos encontrar tres vías claramente diferenciadas: la vía electoral, la vía de desobediencia civil y los reformistas.

Un poquito de contexto antes de entrar a las declaraciones de los pesos pesados de la política venezolana. Recién este miércoles el Tribunal Supremo de Justicia designado por la Asamblea Nacional decidió asestar un golpe interesante a la Asamblea Nacional Constituyente, a través del mecanismo de resistencia no violenta conocido como gobierno paralelo. No obstante, más allá de lo obvio en relación al rechazo de un ente que no siguió el debido proceso marcado en el artículo 347, lo curioso fueron aquellos que presentaron la denuncia y la subsecuente invitación de la Sala Constitucional derecho a resistir y rebelarse en clara aplicación del artículo 333 y 350 de la Constitución. La denuncia fue presentada por Cecilia Sosa, Antonio Ledezma, Diego Arria y María Corina Machado.

Resulta curioso que, aunque fue la Asamblea Nacional -ente colegiado donde ninguno de los anteriores dirigentes cumple funciones ni tampoco tiene algún peso político- quién designó y tuvo la iniciativa de establecer un TSJ paralelo, hayan sido los principales promotores de la resistencia pacífica quienes le den uso a sus atribuciones. Esto último resulta elemental pues nos permite iniciar nuestro análisis hacía las acciones de este eje opositor.

Los Desobedientes

Los anteriores cuatro dirigentes, han sido de forma consecuente los más coherentes a nivel discursivo entre el abanico de líderes de la oposición. Aun así, también han sido percibidos como los más radicales, y con el temor a equivocarme o a generar controversia, son también los coordinadores y secretarios de partidos con una maquinaria electoral y estructura partidista bastante pequeña en comparación a los titanes de Primero Justicia o Voluntad Popular. Indistintamente de los objetivos políticos del momento, la ausencia de una estructura partidista sólida, aunada a unas estructuras de bases carentes de militancia masiva permiten comprender algunos de sus movimientos.

La iniciativa Soy Venezuela, nueva alianza política no electoral, brillantemente defendida por Machado y sus allegados, se ha convertido en un oasis de esperanza para muchos, pero lo más fascinante resulta ser la apertura a todo tipo de sectores, permitiendo así la adhesión del tercer sector: las Organizaciones No Gubernamentales. Con esta jugada, el capital humano capaz de seguir las líneas, directrices o sugerencias de los dirigentes ha crecido exponencialmente, y sigue creciendo.

Por otro lado, la denuncia presentada al Tribunal Supremo de Justicia en el exilio, da un nuevo matiz a sus acciones decididamente enfocadas a construir mayores suelos de legitimidad internacional y nacional a sus propuestas. Contando con el mandado del 16 de julio, la crisis de representación, el apoyo internacional y su pulcra imagen política, el eje de la desobediencia civil tiene un margen de acción interesante para actuar.

Así mismo, no todo es color de rosa pues esta coalición habría de enfrentarse ante los electoralistas de la oposición y ante el oficialismo. Otro duro golpe es la reducida aceptación popular de Diego Arria que no es un liderazgo carismático y la inhabilitación política y encarcelamiento perenne de Antonio Ledezma. Dejando con esto pues a María Corina Machado como la líder indiscutible de la coalición. Algo ciertamente preocupante pues su discurso habrá de cambiar de tono para aglutinar una mayor base de participación en Soy Venezuela.

Sus propuestas, manifestadas en el comunicado emitido por su partido a raíz de la juramentación de los gobernadores en la ANC marcan su línea a seguir para salir del gobierno de Nicolás Maduro. Generales y puntales construyen una línea estratégica a seguir que tendrá como principales obstáculos: Llamar a la organización y acción ciudadana en un país con el capital social seriamente destruido, confrontar a los miembros opositores que se oponen a sus mecanismos de salida y asegurarse credibilidad y adhesión como virtual líder de los Desobedientes.

Los Reformistas

Mucho tiene a favor, pero habrá de cuidarse de no caer en no tener la capacidad instalada para las exigencias que la ciudadanía y el país tengan; justamente en el marco de ese escenario podemos ahora hablar de nuestros Reformistas. En esta línea se encuentran Henrique Capriles Radonski y Freddy Guevara en representación pues de Primero Justicia y Voluntad Popular como principales adalides de la reestructuración de la MUD. Resulta ilustrativo revisar el Twitter de Freddy Guevara pues de forma condensada se encuentran sus propuestas para la Nueva Unidad por Venezuela, que tiene un epígrafe interesantísimo cuando sentencian que seguirán el camino de la lucha no violenta. Bastante parecida a la postura de los Desobedientes su única diferencia es que no buscan darle palo de cochinero a la MUD, sino traer algo nuevo que pueda surgir de su fracaso en estas semanas.

No merece la pena detallar las propuestas hechas por Guevara en este artículo ya que eso escapa a nuestro propósito, pero sí resulta esencial un poco de especulación a su porqué: No se alinean a Soy Venezuela, pero se niegan a dejar la MUD como está. Entendiendo que el G4 de la oposición hoy se encuentra fragmentado con dos partidos que tienen una imagen difícil como son Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo, puede que la apuesta de Guevara sea hacía una nueva unidad donde de facto exista un consulado de poder entre Primero Justicia y Voluntad Popular, una alianza bicéfala que muchos llaman Capoldo y que ciertamente tiene un poder considerable pero que también cuenta con sus traspiés.

El gobierno aniquilo la epopeya heroica de Leopoldo como preso político al meterlo en su casa. Sí, sigue preso, pero ahora las condiciones cambiaron, la discursiva mítica y épica se perdió y eso fue un duro golpe a la línea comunicacional de Voluntad Popular. Por otra parte, aunque se mantienen creciendo y muy probablemente logren capturar militancia descontenta de AD, todavía requieren de más poder para convertirse en la primera fuerza política del país y plantearse de frente contra el Goliat Rojo.

De igual manera, Capriles declaró como ultimátum que ante la permanencia de Ramos Allup en la Mesa de la Unidad, este se saldría de forma definitiva. Algunos coqueteos se han percibido de Capriles hacía la coalición de los Desobedientes, pero eso serían acciones a título personalísimo. No sería sorpresa hallar rencillas entre los líderes internos de PJ. A diferencia de los demás partidos de oposición, PJ se halla fragmentado en variadas corrientes que siguen a sus distintos líderes, lo que podría ocasionar disidencia y secesiones en su estructura interna. Peligroso sería para la segunda fuerza política del país quebrarse en este momento crucial.

En resumidas cuentas, Capriles debe moverse con cuidado para no romper con su partido si quiere asegurarse su músculo activista y recursos financieros, asimilando también que ya no es gobernador de Miranda por lo que la posibilidad de construir una nueva propuesta desde su persona es cuando menos, algo arriesgado. Las declaraciones futuras de Julio Borges nos dirán mucho del camino que tomarán los justicieros pues, aunque Capriles sea su figura política más destacada, el poder entre los aurinegros pertenece al presidente de la AN.

Los Electoralistas

Finalmente, antes de cerrar nuestro análisis, debemos hablar de los Electoralistas. Corriente defendida por Henri y Henry, se ha convertido quizás en la diana de ataques más rimbombante. Curiosamente esto favorece al gobierno pues la opinión pública se ha centrado en crucificar a los adecos y tibios en lugar de avocarse a las denuncias de irregularidades presentadas en el proceso a miras de llevar a buen puerto una impugnación seria de las elecciones. Hecha esa pequeña mención, la postura que ambos sostienen viene a ser la de la mesura en el discurso y el enfoque a no abandonar las candidaturas municipales para no repetir los errores del pasado.

Escudados en la constitucionalidad, la legalidad y la vía pacífica del voto, ambos defienden que la victoria sobre el gobierno en su propio juego es no solo posible sino probable cuando existe la organización electoral adecuada. Ramos Allup es contundente defensor de que la falta de maquinaria electoral, despliegue de trabajo de campo y organización en el día D marcó la diferencia, reivindicando la abstención como principal causante de la derrota. A pesar que si algo saben los adecos es de ganar elecciones, esa monocausalidad que defienden los blancos, es pues bastante peligrosa, además de incierta.

Haciendo esto breve, el trabajo de los Electoralistas es sencillo: Recuperar su imagen, aglutinar, organizar y preparar sus bases, acceder a financiamiento para los operativos electorales que se acercan y establecer alianzas con aquellos partidos periféricos que pueden convertirlos en una iniciativa inclusiva que reduzca el aire de capricho y ambición en sus decisiones ¿Cómo lograr esto? Deben ganar estrepitosamente las elecciones municipales, de no ser así, su credibilidad quedará seriamente mermada. Así como los Desobedientes pudieron decir Te lo dije, los Electoralistas necesitan ver sus profecías cumplidas, dependen de poder alcanzar un: Están viendo, ¿no?

Curiosamente, me despido con las declaraciones de José Ignacio Guédez, secretario general de Causa R en las que declara que: “Debemos elegir un candidato único presidencial que exija condiciones” y sentencia que la “unidad corporativa de partidos se agotó y hay que darle paso a la unidad nacional”.

La clave para saber el rumbo que tomará nuestro país en sus formas de resistencia ante el oficialismo tiene hoy por hoy, dos claros elementos a observar con lupa. El cumplimiento o no de la propuesta de Guédez para decidir un candidato presidencial, con miras claras de quién podría ser y las elecciones municipales.

Las elecciones municipales, en su asistencia, participación o no, resultados y declaraciones próximas nos dirán que viraje ha decidido dar la oposición. Voluntad Popular nos ha adelantado algunas de las acciones. Un CNE nuevo es nuestra nueva preocupación, luego de esa pieza del domino, puede que muchas otras caigan o nos veamos reducidos a observar como los comicios de alcaldes terminan de desgarrar una plataforma que no terminó de entender que unidad no es aniquilar la diversidad.


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