Nacer, crecer y reproducirse en Venezuela

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Por Efraín Núñez

Resulta poco creíble que, al exponer la crisis venezolana actual a un análisis más profundo, se termine por concluir que desde este punto hasta las décadas próximas lo más certero es que se vienen tiempos incluso peores, sea quien tome el control ejecutivo del Estado próximamente, porque en el pensamiento común se suele dejar de lado y apartado de la vista más directa a la peor cara crítica a la que está expuesta la niñez venezolana, generación de relevo o como se prefiera denominarla: la crisis cultural.

Se puede revertir con menos empeño y recursos un “hundimiento” económico y político, pero una herida sociocultural es un daño que tiene que corregirse de raíz, y este mismo daño interactúa con el tipo de acciones que se emprenderán para, enmendar esos dos tipos de hundimiento , continuarán hiriéndose estos pilares reciprocamente hasta que uno de ellos se fortifique lo suficiente como para aguantar el techo mientras se intentan reconstruir los demás, resulta que el que tiene más disposición y capacidad de sostenerlo es el pilar de la esfera sociocultural.

¿Por qué debería mortificar tanto esto y por qué doy tanta seguridad de que es ahí donde recae el acento de una pobre visión del mañana? Porque es ahí donde empieza la formación las pautas de pensamiento y comportamiento de estos individuos en la sociedad. La política es el mero manejo, comprensión y control de esos patrones reunidos -donde cada ciudadano es un engranaje- para aplicarlos al hábitat cívico y mejorarlo; la economía , pues otro tipo de sistema que dispone recursos, su producción y distribución, sin valores culturales fundados en el justo progreso y sin canon social fundado en la virtud no se puede hacer política correctamente y , por ende, no se puede construir una economía eficiente. Tan sencillo como que se gatea y luego se corre, o se maneja un metro bus y luego se es presidente.

A ver…

El ser humano , como cualquier organismo vivo, está sujeto a un proceso de desarrollo, siendo el suyo -precisamente- el más complejo. Cambios físicos, cognoscitivos y psicosociales componen este proceso de forma íntegra y es en las primeras etapas de su evolución (desde la prenatal hasta la niñez tardía) donde tienen lugar la mayoría de los llamados “periodos sensibles”, estos son rangos de tiempo durante los cuales el individuo está más expuesto a ser moldeado por los estímulos de su medio; básicamente es en estos periodos sensibles donde recae con mayor importancia el hecho de que una persona adquiera ciertas habilidades (ya sean motrices, cognitivas, psicológicas, etcétera) o tome consciencia inmediata de capacidades particulares, y las domine. El contexto más próximo que influye en el desarrollo de un infante es su familia, pero la sociedad y el momento histórico es la influencia última -aunque no en orden de importancia-, y lo que ocurre con Venezuela es que es como si el mero hecho de vivir en ella te pusiera en una posición de pobreza automática (bajo capital social) , no hace falta decir que nuestra moneda está altamente devaluada, pero ¿qué pasa con los que son pobres dentro de esta pobreza?

La escasez nos rodea en todo sentido, porque al vivir en un país como este da lo mismo si tienes recursos para contar con bienes, productos y servicios, ya que es muy difícil que si quiera llegues a toparte con algunos de ellos en el mercado (productos regulados, medicinas, buenas tiendas, etc), y esto malogra el desarrollo de un infante más que otras influencias negativas. Una situación como la venezolana, una crisis como esta es un gran malestar para todo lo emocional, conductual y psicológico. Tan solo para el 2015 , el Instituto Nacional de Estadística arrojó una cifra de 33,2% que representa el índice de pobreza en el país y esta trae problemas como la malnutrición y otros factores de riesgo como la inseguridad, exposición a la vida callejera, acceso nulo a buena salud pública y a un buen sistema educativo donde las instituciones públicas no se dediquen solamente a manipular la historia a conveniencia de un partido o a venerar el socialismo como a una religión con Cristo y todo.

Todo, desde el desarrollo de los músculos hasta el desarrollo prenatal del cerebro, depende fuertemente de las influencias ambientales a las que esté expuesta la madre al momento del embarazo y continuará dependiendo de las mismas a lo largo de toda la crianza del niño: es nuestra crisis ese ambiente.

¿Como podrá desarrollarse, entonces, un infante aboyado en una crisis que crea todos estos problemas?, donde está socialmente obligado a tomar la decisión de dedicarse a la delincuencia o a la indigencia, donde sus padres optan por un estilo de crianza negligente ya que son victimas de la misma hambruna y decadencia, donde estos niños son maltratados y muchos de ellos dependen de la limosna (y algunos de ellos son expresamente utilizados como instrumentos para obtener aquella), donde sufrirán de una constante insalubridad y déficit de suficiente estimulación intelectual, donde serán encapsulados en una burbuja en la cual la cultura que se dicta es el urbanismo sin ley, costumbres sociales de las más precarias y hostiles.

La regulación de las emociones es una las capacidades más importantes qué hay que desarrollar en la niñez temprana (de 3 a 6 años), pero estos jóvenes se verán enfrascados en una autoimagen dañada y conformista gracias a las pocas expectativas de vida y riqueza cultural, aprenderán a relacionarse de una forma primitiva y hostil, los esculpirá la ira y el resentimiento hacia una sociedad que los dejó a un lado, crecerán desviados, elaborando nada más que rasgos de un trastorno antisocial, niños que llevan el golpe del rechazo todos los días cuando entran gateando como animales (para pasar debajo del mostrador de los encargados de una tasca o cualquier local de comida, escondiéndose para no ser echados de nuevo) rogando por comida o dinero, seres reducidos a nada más que eso. Una vez entendido esto, debería suponer una gran preocupación y consternación el posible futuro de estos jóvenes, jóvenes a los que se les está dejando una gran carga moral e histórica, son ellos los que deberán intentar revertir los daños de una nación del pasado, una muy estancada y pérdida, hacia donde nos llevaran estos individuos nacidos en esta gran ruina es la más importante y triste interrogante, ¿son las personas forjadas en esa órbita tan dañina las que liberarán a Venezuela? Y de ser así, ¿librarla para qué?

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