Opinión: El periodismo en Venezuela es una profesión heroica

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Por: José R. Camacho K.

En un país donde lo excepcional se hace habitual y donde toda actividad cotidiana puede convertirse en oficio de alto riesgo y tener impredecibles desenlaces el ejercicio del periodismo es una tarea titánica. Los profesionales de la comunicación son los nuevos héroes que, sustituyendo la capa y la espada por un bolígrafo y una cámara fotográfica buscan documentar y mostrar al mundo las realidades que algunos no quieren hacer visibles.

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Son incómodos al poder, irreverentes, incompatibles e insobornables por el mismo. Ha intentado callarlos. Los han perseguido, amenazado, encarcelado, torturado. En los últimos años les han quitado sus fuentes de empleo, su sustento del día a día. Los medios independientes para los que trabajaban han sido censurados o se han doblegado ante las presiones. Son atacados desde todas partes, pues se enfrentan a todo aquel que no le conviene que se desvele lo que está oculto. Pero el buen periodista nunca calla ante las injusticias. Le cierran una puerta, sale por la ventana. Clausuran la ventana, y abrirá un hueco en el techo porque no hay nada que lo detenga.

Donde haga falta, ahí los vemos. Despedidos de medios que han cedido ante el autoritarismo, se han abierto espacio en campos no convencionales para seguir desnudando realidades ante los ojos del mundo. Los podemos ver en los lugares donde más nadie se atreve a estar. Tragan gas, atrapan perdigones, bailan al ritmo de las balas, pasan ratos entre barrotes y dan la cara a asesinos.

Graban audios, escriben por redes sociales, se presentan en espacios públicos, reinventan día a día las formas de hacer periodismo sin recibir ninguna remuneración por ello, desafiando de esta manera cualquier intento por apagar la libre expresión.

Defienden una causa justa: el magno e imprescindible derecho a la libre información. Son el contra-poder que toda sociedad democrática necesita para hacer frente a los abusos e injusticias. Día a día se enaltecen como el principal y más temido enemigo del totalitarismo en todas sus formas.

Ellos son actores indispensables de la sociedad venezolana y su lucha por la democracia. Ante ellos acuden en busca de información veraz y oportuna en medio de tanta desinformación. Son una plataforma estable, una balsa a la que aferrarse en medio del mar enfurecido.

Cuando sea grande, quiero ser periodista.


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