Para defender un país

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Por Jesús Morales

Sin duda alguna, este es el episodio más oscuro de la vida civil y democrática en Venezuela, nada se gana con maquillar eso. Pero como dijo un amigo: “La ANC no va a terminar con nada que ya no haya acabado. Lo que les falta por hacer no lo han hecho, no porque no puedan, sino porque no han querido.” Y es cierto, ya el gobierno actúa con total impunidad.

El hecho de que una dictadura como esta aún deba sostenerse en la farsa de hoy, 30 de julio, demuestra que más que una jugada maestra, la constituyente es un escape hacia adelante. Es una carta, una carta poderosa, pero es la última carta que les queda.

Así que me siento a escribir este mensaje, el primero en mucho tiempo, para darle algo de dimensión al sentimiento de frustración y desesperanza que viven muchos hoy.

Venezuela no se acaba este domingo, y aunque el gobierno no quiera admitirlo, la pobreza, el hambre, la inseguridad y el descontento tampoco. Cuando mucho, si acaso se instala, la ANC solo logrará reunir a todos los culpables y cómplices en una misma sala.

El descontento que inició el movimiento de resistencia y de lucha por la democracia sigue allí, las sanciones internacionales siguen allí. Es fácil presumir que 80% de los venezolanos que rechazan a este gobierno seguirán allí. Mañana eso no desaparece.

Sí, este gobierno se está haciendo de oídos sordos ante el clamor, no de pocos, ni de varios, ni de la mayoría, es el clamor de todos los venezolanos, porque incluso el chavista más acerrimo quiere que las cosas mejoren. Pero lo que me agrada ver es que el pueblo también está comenzando a ignorar al gobierno, a entender que ellos no son una voz legítima.

Tan solo con darse una vuelta por cualquier ciudad uno se da cuenta que la campaña por la constituyente parece haber nacido vieja. Uno ve afiches roídos, ninguna celebración, nada de ruido. Puedo presumir que todo esto es porque el gobierno sabe que mañana no ganan ninguna victoria.

Así que, ¿qué pasará después de hoy? No lo sé y estoy seguro que nadie lo sabe. Lo he dicho antes, lo repetiré ahora, no hay guión, lo que pasará en Venezuela no está preescrito en ningún libro.

¿Qué queda?

Pues en este país no hay planes, no hay manera de que los haya. Lo que hay son dos voluntades, aquella voluntad de imponerse por medio del abuso de poder y la voluntad de ser libres.

Cada quién debe decidir cual de esas voluntades es la que debe aceptar y cual rechazar. Porque esta no es la lucha de unos héroes, ni de un ejército, ni de actores políticos. Es la lucha de todos y para todos.

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